sábado, 21 de abril de 2012

EL PERDON



La característica de la bondad misericordiosa de Dios

Es una nota constante y característica de toda la Biblia Dios siempre perdona cuando se le pide sinceramente perdón. La historia de salvación y los textos sálmicos son ofrecen abundantes ejemplos (cfr. Sal 50, en la Vulgata). La actitud de perdón es nota esencial y característica de la vida y del mensaje de Jesús. El vino "para buscar y salvar lo que estaba perdido" (Luc_19:10). Ofreció siempre el perdón, instando al arrepentimiento y a la recuperación del amor (cfr. Mat_9:2; Luc_7:47). En el momento de su muerte pidió al Padre perdón por quienes le habían crucificado (cfr. Luc_23:34). Al resucitar, dejó a su Iglesia el sacramento del perdón (cfr. Jua_20:23).

En el Credo, se profesa esta fe "Creo en el perdón de los pecados". Aunque en todo momento Dios concede su perdón cuando se le pide con arrepentimiento, Jesús quiso establecer dos sacramentos principales que conceden de modo especial el perdón el bautismo y el sacramento de la reconciliación o de la penitencia. "Cristo, que ha muerto por todos los hombres, quiere que, en su Iglesia, estén siempre abiertas las puertas del perdón a cualquiera que vuelva del pecado" (CEC 982).

Perdonar a los hermanos

En esta realidad de perdón por parte de Dios, se inspira la Iglesia y todo creyente para adoptar la actitud de perdón para con los demás. Dios está siempre dispuesto a perdonar si hay arrepentimiento. No sería posible gozar de este perdón sin la actitud de perdón hacia los hermanos. "El perdón es además la condición fundamental de la reconciliación, no sólo en la relación de Dios con el hombre, sino también en las recíprocas relaciones entre los hombres" (DM 14). La actitud de perdón es una gracia de Dios, que supone conversión de la propia persona a los nuevos planes de Dios Amor en Cristo. Esta actitud se inspira en la propia experiencia de haber sido perdonado por Dios. La venganza, abierta o solapada, es señal de no estar suficientemente abierto a la misericordia de Dios. El perdón invita a la retractación y a la reparación.

Al darnos el "Padre nuestro", Jesús instó a perdonar a los demás para alcanzar perdón (cfr. Mat_6:12). Perdonar es la nota característica del cristiano que vive de la fe. Al terminar el anuncio de las "bienaventuranzas", Jesús explicó la actitud de perdón antes de ofrecer sacrificios a Dios (Mat_6:23-24), y llamó a amar y hacer el bien a los enemigos, para imitar la actitud amorosa y misericordiosa de Dios (cfr. Mat_6:44-45; Luc_6:35-36). Es la característica del mártir cristiano, sin la cual no constaría del verdadero martirio (cfr. Hch_7:60).

Anuncio del evangelio, anuncio del perdón

El perdón es la mejor manera de practicar la justicia, en vistas a recuperar a las personas. La justicia no sería tal sin esta perspectiva de restauración y perdón. "El perdón atestigua que en el mundo está presente el amor más fuerte que el pecado... Un mundo, del que se eliminase el perdón, sería solamente un mundo de justicia fría e irrespetuosa, en nombre de la cual uno reivindicaría sus propios derechos respecto a los demás; así los egoísmos de distintos géneros, adormecidos en el hombre, podrían transformar la vida y la convivencia humana en un sistema de opresión de los más débiles por parte de los más fuertes o en una arena de lucha permanente de los unos contra los otros... Es obvio que una exigencia tan grande de perdonar no anula las objetivas exigencias de la justicia. La justicia rectamente entendida constituye por así decirlo la finalidad del perdón" (DM 14).

El anuncio del evangelio, que tendrá siempre las características de piedra de escándalo, tiene su máxima expresión en la actitud de perdón por parte de Jesús crucificado, por parte de todo creyente que quiere practicar las "bienaventuranzas" y por parte de todo mártir que dé la vida por los demás por amor a Cristo. La fuerza evangelizadora del martirio está en la donación sacrificial y en el perdón. "La Iglesia considera justamente como propio deber, como finalidad de la propia misión, custodiar la autenticidad del perdón, tanto en la vida y en el comportamiento como en la educa¬ción y en la pastoral. Ella no la protege de otro modo más que custodiando la fuente, esto es, el misterio de la misericordia de Dios mismo, revelado en Jesucristo" (DM 14).

Referencias Bautismo, conversión, misericordia, Padre nuestro, penitencia, reconciliación, redención, salvación.

Lectura de documentos DM 14; CEC 976-987 (perdón de pecados), 2838-2845 (perdonar).

Bibliografía AA.VV., El misterio del pecado y del perdón (Santander, Sal Terrae, 1972); D. BOROBIO, Perdón, en Conceptos fundamentales del cristianismo (Madrid, Trotta, 1993) 1019-1030; B. HäRING, Shalom Paz (Barcelona, Herder, 1970).


ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelización,  BAC, Madrid, 1998

No hay comentarios:

Publicar un comentario